machacón, na.
Así define la Academia Española la palabra machacón. Y con este mismo adjetivo hemos definido nuestro librillo ¿Cómo se piden las cosas?: machacón, librillo machacón. Porque lo es y mucho. Solo que con una variante notoria. Lo hemos aligerado de cualquier pesadez y hemos puesto en lugar de argumentos plomizos, livianas y graciosas razones. O por lo menos eso creemos. Nuestro propósito es que los chamacos se diviertan con las muchas repeticiones que hay en el cuento y, sobre todo, que esta insistencia haga que se les graben cinco palabras: por favor, gracias, de nada, tan útiles en el trato diario entre personas civilizadas.
Los coautores sometemos a la consideración del respetable los dos primeros capítulos del cuento, con ilustraciones originales y toda la cosa.
Como ya es sabido: haciendo clic en las imágenes, éstas se vuelven GRANDOTAS. Y legibles.
No ilegibles.
Y (espacio) legibles.
Los coautores sometemos a la consideración del respetable los dos primeros capítulos del cuento, con ilustraciones originales y toda la cosa.
Como ya es sabido: haciendo clic en las imágenes, éstas se vuelven GRANDOTAS. Y legibles.
No ilegibles.
Y (espacio) legibles.
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