sábado 19 de marzo de 2011

¿Nos persigues, lobo gordo?


Por el bosque (de la sala)
corre un par de conejillas:
una es Tina, la otra es Nanda,
conejillas de la India.

En la cueva (la cocina)
vivo yo, que soy la fiera,
lobo bárbaro que pilla
lo que puede en la alacena.

Cuando estoy en tal banquete
(que me agranda la barriga)
llegan ambas conejillas
con un son o sonsonete:

"¿Nos persigues,
lobo gordo,
lobo bobo,
lobo sordo,
lobo loco?".

"No, conejas, conejillas,
que me canso y me sofoco".


Y repiten ambas pingas:

"¿Nos persigues,
lobo gordo,
lobo bobo,
lobo sordo,
lobo loco?".

"¡Sí, conejas, conejillas!".
Y me arranco y me desboco.

Qué de vueltas por la sala,
qué correr por el pasillo,
qué brincar sobre las camas,
qué de risas y de gritos.

Al final, con tantos kilos
no doy más por más que corro.
Y me llega a los oídos,
lero, lero, un estribillo:
"lobo gordo,
lobo bobo,
lobo sordo,
lobo loco".


Cristina, Fernanda y su papá


***